domingo, 1 de noviembre de 2009

LA ESPIRAL DEL SILENCIO

Por Claudia Ayola

En las páginas del diario local apareció Juan Carlos Borja, un médico que se puso de pie frente al Presidente Uribe y exigió respuestas sobre los falsos positivos, el decadente sistema de salud y el tema de la zona franca de Tomás y Jerónimo. Borja levantaba la mano con una libreta de apuntes en la que había escrito “no más Uribe” e insistía en plantear cuestionamientos que encontraba relacionados con la gestión pública, justamente el tema del evento que convocaba a todos los presentes en el salón Barahona del Centro de Convenciones de Cartagena.
La interrupción surgió en medio del discurso presidencial y el mandatario reaccionó molesto diciendo “no abusemos de nuestras libertades”. Juan Carlos Borja insistía cuestionando la seguridad democrática “a nosotros no nos sirve una seguridad de metralleta, de policía, de soldados; nosotros necesitamos es seguridad social” Algunas de las personas presentes pedían a grito que sacaran a Borja del recinto y lo abucheaban, hasta que unos hombres vestidos de civil con audífonos en las orejas lo inmovilizaron, lo arrojaron al piso y lo detuvieron.
Aunque Colombia sea un país que en ocasiones ha perdido toda esperanza de encontrar respuestas sobre sus muertos y este médico no es el único colombiano que se hace preguntas, creo que se requiere una fuerza especial para atreverse a disentir en un lugar en el que se es minoría. Ser contradictor en un escenario unánime puede significar mucho más que exponerse a unos gritos que dicen “sáquenlo”, sin embargo, el médico Borja se atrevió y a mí me hizo recordar la interesante teoría de la Espiral del silencio.
La politóloga alemana de la Universidad de Mainz, Elisabeth Noelle-Neumann, es la autora de dicha teoría y hace referencia a la manera cómo la opinión pública puede influir e incluso ser determinante en el comportamiento individual. La espiral del silencio declara que es menos probable que un individuo dé su opinión sobre un determinado tema entre un grupo de personas, si siente que es parte de la minoría, por miedo a la represión o aislamiento por parte de la mayoría
Según esta teoría los individuos usan un sentido casi innato para hacer mediciones sobre la opinión pública, una capacidad natural cuasiestadística que permite establecer de qué lado se carga la opinión de la mayoría de las personas. Así, la opinión pública se percibe como un status quo y la minoría se priva de expresar su propia opinión por temor a ser excluida o marginada.
Juan Carlos Borja parecía el único contradictor del salón, pero según la teoría de Noelle-Neumann es poco probable que otra persona que disienta se atreva a hablar, ya que frente a los ojos de todos era evidente lo que la opinión de la mayoría podía hacer para excluir a aquel que pensara de forma diferente y que se atreviera a expresar su inconformidad. Es posible que en el mismo recinto otros pensaran como él y sin embargo guardaran silencio.
Borja dijo públicamente lo que muchas otras personas dicen entre labios, lo que cuestiona el taxista, lo que cuestiona una vecina con la otra, pero lo realmente maravilloso es ver cómo aún hay gente que se atreve a levantarse con una libreta de notas en la mano y en medio de un auditorio decir “yo no estoy de acuerdo” Lo que para la mayoría presente pudo haber sido un saboteo, en realidad es una muestra de valor. El valor que tienen los seres humanos que se atreven a enfrentarse con la fuerza y la dignidad nacen de sus ideas y sus palabras.


LA RECORDADORA

Por Claudia Ayola

En clase de neurofisiología leí por primera vez Funes el memorioso, un cuento de Borges. Revisábamos el complejo tema de la memoria y las amnesias. El profesor intentaba hacernos entender que el olvido también era necesario. El personaje del cuento, Ireneo Funes, era incapaz de olvidar y a cambio recordaba cada detalle mínimo de todo cuanto había vivido y aquello que había sentido y pensado de lo que había vivido. La memoria de Funes le torturaba y como dice el autor al final del cuento, le era imposible pensar, porque pensar es olvidar un poco.
El juego entre la memoria y el olvido ocurre en un tablero en el que la conveniencia y la intencionalidad juegan un papel importante. Si bien recordarlo todo es una tortura, el olvido también es una trampa. Peter Burke, por ejemplo, menciona que en antaño existía un funcionario llamado “recordador”. La función del recordador, en palabras de Burke “era recordar a la gente lo que le hubiera gustado olvidar”
Es posible que el Funes de Borges no necesitara al recordador de Burke, pero nosotros de vez en cuando lo necesitamos. Yo seré una recordadora hoy. Recordaré algo que algunas personas querrán olvidar y que yo jamás querré haber vivido.
Rolando Pérez Pérez era un profesor de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, un profesional cubano que llevaba años formando estudiantes en los salones de clase de esta reconocida institución. Con lo que trabajaba le alcanzaba para vivir dignamente y para mandarle algo a su madre que es una viejita que aún vive en La Habana.
Hace dos años y medio una persona entró a la vivienda de Rolando y le atacó por la espalda con un martillo de construcción destrozándole el occipital. Yo lo vi muerto tendido en su cama. Creo que nunca había visto tanta sangre junta salpicada en las paredes. El asesino siguió golpeando su cabeza. Siempre me he preguntado la razón para seguir golpeando a un cadáver. No sè si se trata de un verdadero imbécil que no reconocía que su víctima estaba ya muerta.
Las autoridades dijeron a la prensa que se trataba de un crimen pasional, pero no estoy segura si es que en su código secreto crimen pasional significa crimen que quedará impune. Casi todos los crímenes del mundo son pasionales y ninguno lo es. Todos tienen que ver con las pasiones humanas.
El asesino de Rolando anda libre por allí, quién sabe dónde. El tipo del martillo en la mano puede estar frente a la casa de cualquiera o puede ser el nuevo novio de su hija. Puede ser el nuevo empleado que contrato en su empresa o puede ser el nuevo portero que cuida su edificio. Puede ser cualquiera. Un asesino suelto es un peligro para toda la sociedad.
Pienso en Borges, pienso en Burke y ahora pienso en Dostoyevski y su novela Crimen y Castigo. Es posible que el peor castigo del criminal sea vivir con su propia sombra. Es posible que el peor castigo sean sus propios sueños. Confío en que el señor Fedor Dostoyevski tenía razón y sabía cómo son estos asuntos. El asesino se castiga con su propia existencia.
Pero de poco nos sirve un asesino con moral y culpa. Nos sirve tener la tranquilidad de que se ha hallado al culpable, nos sirve tener la seguridad de confiar en que nuestras instituciones nos protegen y nos sirve saber que los seres humanos valemos y que cuando se halla a alguno con el cráneo destrozado, el resto no lo olvida.

LOS GRITOS DE GUANTÁNAMO

Por Claudia Ayola

El primer presidente cubano, Tomás Estrada Palma, firmó un tratado de arrendamiento perpetuo, de lo que sería la base militar de Guantánamo, un enclave estadounidense desde finales de 1800. Se establecía que Estados Unidos tendría completa jurisdicción y control sobre la bahía de Guantánamo.
El sueño de la base militar gringa en tierras cubanas se consolidó y se mantuvo a pesar de la revolución y de la llegada de Fidel al poder, de quien se dice se negó a recibir el arrendamiento por considerar ilegítima la ocupación.
Después del 11 de septiembre de 2001, el ánimo guerrerista de Bush, tan aplaudido por muchos muertos del miedo y de ansias de venganza, decidió recluir en Guantánamo a aquellos que se consideraban terroristas o miembros de Al Qaeda, como fue el caso de Omar Khadr, un prisionero de 17 años acusado de lanzar una granada contra un soldado estadounidense en un enfrentamiento en Afganistan.
Khadr y los otros detenidos de Guantánamo son sometidos a una jurisdicción militar, de guerra, que desconoce los derechos humanos y que precisa de una justicia parcializada y velada. Aunque Bush negó las torturas, algunas fotografías de excesos y abusos contra los presos de esta cárcel han dado la vuelta al mundo y en internet circulan libremente videos de vejámenes y condiciones inhumanas contra los detenidos en la base militar.
En el 2006, Bush firmó una ley que permitía juicios ante comisiones militares para aquellos considerados “combatientes enemigos ilegales”, que entre otros asuntos permite admitir como prueba aquella información obtenida mediante trato cruel o degradante. Sin embargo, Amnistía Internacional afirma que para el 2008, sólo dos de los 750 detenidos en Guantánamo habían sido declarados culpables por el gobierno de Estados Unidos, después de casi 7 años de detenciones en esta base militar.
Lo cierto es que Guantánamo, por secreto e incierto que sea, no ha ocurrido a espaldas de la Humanidad, incluso la venezolana Dayana Mendoza -que ostenta el título de Miss Universo 2008- y Crystle Stewart -Miss Estados Unidos- estuvieron de visita en la bahía de Guantánamo y la prensa registro sus ligeras impresiones como “Fue una experiencia increíble”, “Un lugar relajante, tranquilo y hermoso” y “Vimos perros militares que nos hicieron una demostración muy linda de sus destrezas”.
Una vez finalizó la visita, Mendoza regresó a Nueva York, ciudad en la que tenía una sesión fotográfica para la revista People, dejando atrás la cárcel que el nuevo presidente de Estados Unidos, Barak Obama, ha decidido cerrar diciéndole no a la tortura.
El canal de National Geographic recién estrena el documental Guantánamo al descubierto en el que se muestran distintos matices, pero difícilmente la realidad. Esta sólo la sabrán aquellos que estuvieron allí y sus gritos no se oyeron en ningún lado.
Lo realmente intrigante del tema, es preguntarse por qué ahora que Obama decide cerrar el lugar y repartir presos a la justicia de varios países, el mundo se aterra de lo que se ha vivido por años dentro de esta cárcel. Por qué ahora todo el mundo la cree inhumana…, si lo contemplamos por tanto tiempo y nunca nos importó. Ahora vemos crueldad donde nos parecía ver justicia.





ESPERANDO LA ORDEN DE LA EPS

Por Claudia Ayola

A mis manos ha llegado una carta firmada con las iniciales de un médico radiólogo. La carta se titula “Para que no se repita, para que no le pase a otro”. Termina con unas emotivas y confesionales palabras que rezan “con profundo dolor”. El médico, en un tono pausado relata la experiencia de indolencia que llevó a la muerte a su hermana Esther, una mujer que el 26 de diciembre de 2008 fue llevada de emergencia a un centro hospitalario por presentar una súbita y transitoria pérdida del conocimiento.
El diagnóstico reveló la presencia de unos aneurismas cerebrales que, aunque en el momento permitían que la paciente estuviera estable, representaban un peligro de muerte inminente y requería inmediatamente un estudio más complejo.
El médico, a lo largo de su carta, narra la manera como se negaron realizarle el procedimiento hasta no tener la autorización de la EPS, empresa que emite la orden hasta el medio día del 27 de diciembre, pero la clínica se niega a realizar la intervención porque no autorizó los medicamentos y catéteres para el estudio y no pueden arriesgarse a perder dinero.
En vista de la situación, el médico decide trasladar a su hermana a otra institución en la que un grupo de médicos decide practicarle el procedimiento, pero los resultados requieren una intervención de neurocirugía de urgencia que se puede realizar únicamente en la primera clínica en la que fue atendida, por tener los materiales necesarios. Sin embargo, otra vez le informaron que hasta no tener tramitada la orden ante la EPS, el procedimiento no se le realizaría.
El médico, desesperado, ruega que intervengan a su hermana y ante la negativa ofrece un cheque en blanco como soporte mientras se gestiona la orden, pero insisten en que será imposible sin la autorización de la EPS. Las súplicas a sus colegas de nada sirven y antes de encontrar una alternativa por él mismo, la hermana del médico muere. Muere esperando una intervención que le salvaría la vida, pero que jamás llegó por depender de la orden de una EPS.
He pensado que algunas EPS trabajan como mecanismo de control demográfico, la natalidad que no se controla, se ajusta llevando a la muerte a quienes no tienen otra opción que ser víctimas del sistema. Las citas médicas son distantes, no importa que se trate de un diagnóstico en el que está en juego la vida.
La pobreza es un factor determinante, pues si bien como en el caso del desesperado médico, en muchas ocasiones tener la posibilidad de girar un cheque sirve de poco, ser pobre sí es una garantía para que además de la indolencia tenga una persona que asumir la humillación.
Estoy convencida de que hay médicos que trabajan por la vida y otros por la muerte, que mientras unos aún creen en la misión social de la medicina, otros creen ciegamente en servirle a quienes se enriquecen con la vida humana y hacen lo posible por venderse y vender a sus pacientes como kilos de carne en la plaza del mercado.
Mientras unos quieren ayudar, otros, los mercaderes, hicieron de la medicina un comercio, en el que el laboratorio que los financia les dice qué investigar, qué concluir en sus investigaciones, qué medicar y qué enseñar en las escuelas de medicina.
No sé cuántos sean de los unos y cuántos sean de los otros, pero lo cierto es que protegiendo los intereses de las EPS, dejan agonizar o morir a la gente. Se niegan camas en unidades de cuidados intensivos, no se autorizan procedimiento y se juega con la incertidumbre de los enfermos como si a ellos, a esos que se lucran, jamás les fuese a llegar la muerte. En esa triste hora cercana al sepulcro, de poco les servirá que estén confesados, pues corren el riesgo de encontrarse en el camino con todos aquellos que dejaron morir esperando la orden de la EPS.




MEDIEVAL ENCUESTA PARA DONANTES

Por Claudia Ayola
La revista Cambio, en su edición 818, ha publicado un artículo que se titula Defensores de derechos humanos y bancos de sangre enfrentados. Explica que existe una norma que desprecia la donación de sangre de personas homosexuales, colocándolas en la misma categoría de personas promiscuas, víctimas de abuso sexual y drogadictos.
La noticia me sorprende porque una de las estrategias más eficaces de la lucha contra el VIH fue descubrir que muchas personas que pertenecían a los llamados grupos de riesgo - por ejemplo los homosexuales - habrían asumido comportamientos protectores frente a su vida sexual, mientras grupos que no eran considerados de riesgo, empezaron a mostrar un alarmante crecimiento en el número de infectados.
Se impulsó la decidida lucha contra las conductas de riesgo. Más allá de la orientación sexual que se tenga, lo importante es tener una vida sexual responsable y asumir el uso sistemático del preservativo. La heterosexualidad no garantiza conductas sexuales responsables.
Sin embargo, en Colombia, el Manual de normas técnicas administrativas y de procedimientos de bancos de sangre, señala que en la encuesta de análisis del Donante, el Banco de Sangre puede excluir al donante por ser considerado de riesgo.
Incluso el decreto 1571 de 1993 dice que debe evitarse la donación de grupos de alto riesgo, como homosexuales, drogadictos y hemofílicos. Por otra parte, la resolución 005108 que establece el Manual de buenas prácticas para Bancos de tejidos y de médula ósea dice que entre los criterios de exclusión de donante de Membrana Amniótica se encuentra la bisexualidad. ¿Acaso quiere decir que para que una mujer done la membrana amniótica de su hijo, es requisito que no haya tenido una relación erótica sexual con otra mujer?
Si bien, estas medidas pueden ser estigmatizadoras y discriminantes de personas con orientación sexual distinta a la heterosexual, quienes la defienden se sustentan en la responsabilidad que se tiene con el receptor de la sangre.
Pero si un donante homosexual supone un riesgo para un receptor, ¿acaso un donante heterosexual no lo supone? Los criterios de exclusión de la sangre deben estar dados por el análisis de ésta y no por prejuicios ridículos y de discriminación que tampoco representan una seguridad para el receptor de la sangre. El Ministerio de Protección debería empezar a hacerse la pregunta, si se cuenta con la tecnología para darle seguridad a los receptores de donaciones, por qué se hace necesaria una encuesta tan subjetiva, prejuiciosa y poco confiable.
La orientación sexual no define la conducta sexual. Algunos heterosexuales tienen conductas sexuales mucho más riesgosas y sin protección, entonces ¿pueden estar los receptores de sangre seguros y confiados? Si la conducta sexual es un criterio de exclusión, serán muy pocos los que realmente podamos ser donantes, habría que excluir a todas las personas que han tenido relaciones sexuales sin uso del preservativo y por otras razones de exposición, al personal de salud. Afortunadamente, la sangre se somete a exhaustivos procedimientos científicos que hoy por hoy nos permiten estar tranquilos ¿Entonces para qué la encuesta?
En lo personal, si en algún momento tengo que recibir sangre, espero que su bioseguridad dependa de pruebas de laboratorio y no de una encuesta que parece un interrogatorio medieval. Los seres humanos creemos que hemos avanzado porque los desarrollos tecnológicos han avanzado, pero lo triste es que muchas de nuestras ideas siguen siendo propias del oscurantismo.